Desmotivación en el alumnado

La desmotivación es la falta de motivación. La falta de entusiasmo y disposición para llevar a cabo determinadas actividades, en este caso académicas. Es un elemento de gran preocupación dentro de la educación y debe ser motivo de reflexión sobre la práctica pedagógica y quizás, una reflexión en una dimensión mayor como en la legislación educativa.

En entradas anteriores hemos estado hablando sobre la motivación y los factores que influyen en esta dimensión del aprendizaje. Hemos visto la gran importancia que tiene la dimensión motivacional atendiendo a la figura del profesor. Por ello, considero bastante relevante hacer un apartado especial a la ausencia de la motivación y sus posibles causas.

La falta de motivación puede tener consecuencias en el aprendizaje o dar lugar a problemas dentro del aula (mal comportamiento, negatividad…). Las razones para entender la desmotivación se pueden encontrar en “cambios de la sociedad, falta de dedicación de las familias, a las leyes educativas, a la influencia de los medios audiovisuales y a la despreocupación de los propios alumnos” (Marchesi, 2014).

Se han realizado numerosas investigaciones con el objetivo de estudiar la motivación o desmotivación del alumnado. Estas investigaciones han concluido que se superan los límites de desmotivación que se deberían considerar como aceptables dentro de la acción educativa. Álvaro Marchesi en su libro Qué será de nosotros, los malos alumnos (2014) comenta las conclusiones del Informe Keele realizado en Inglaterra, que señala que:

En torno al 40% de los alumnos de secundaria tienen una falta general de motivación. Casi el 60% está de acuerdo en que ‘cuenta los minutos’ que faltan para que las clases terminen. Un 20% cree que el trabajo que se realiza es aburrido. El 40% piensa que las lecciones son demasiado largas y casi un tercio afirma que preferiría no ir a la escuela. (p. 100)

Causas de la desmotivación

Las causas de la desmotivación son diversas y se encuentran asociadas a multitud de aspectos. No obstante, resulta esencial un conocimiento profundo de las mismas ya que las consecuencias de una motivación insuficiente pueden ser determinantes en el desarrollo personal, social y académico del alumnado.

La carencia de motivación en el alumnado puede suponer dificultades en aprendizaje, problemas familiares, baja autoestima o problemas en las relaciones sociales. Se debe tener presente que la adolescencia es un momento de la vida muy delicado en el que es necesario tomar en consideración los cambios que se producen en la persona. La aprobación de las familias y los profesores tiene una influencia relativa sobre la motivación o desmotivación del alumnado.

Los objetivos que establecen los alumnos suelen divergir con el objetivo primero de la educación: aprender. Marchesi (2014) afirma que “al menos el 20% de los alumnos de entre 12 y 16 años no manifiesta ninguna motivación para el aprendizaje en la mayoría de las áreas del currículo escolar”.

Consecuencias de la desmotivación

La desmotivación en el alumnado puede tener grandes consecuencias en los alumnos en relación con la escuela y la vida académica. Por un lado, el alumno con baja motivación o el profesor que desmotiva al alumno puede acarrear una baja autoestima, una inseguridad acerca de sus habilidades y capacidades académicas, llegando incluso al abandono escolar. En el año 2020 en España, el abandono escolar a edades tempranas alcanza el 20,2% para los hombres y el 11,6% para las mujeres, según apunta el INE. Aunque, cabe destacar un descenso respecto al 2010. Este abandono se refleja en el rechazo que surge en los alumnos hacia la vida académica así como una falta de interés hacia la educación en general.

¿Qué se puede hacer para superar la desmotivación?

Para poder analizar el bajo rendimiento causado por la desmotivación es importante ver cuáles pueden ser las causas. Muchas veces estas causas están asociadas a algún trastorno específico como de nivel atencional o intelectual o dificultad en la lectura, entre otros muchos. Quizás, analizando estos aspectos nos encontremos con causas que expliquen la desmotivación, el bajo rendimiento académico por consecuencia de una baja motivación para así poder dar una solución acertada al alumno en concreto.

No todos los alumnos se desmotivan ante las mismas cosas. Es por ello que se debe tratar a cada alumno atendiendo a sus necesidades, preocupaciones y la situación individual. No hay una solución que se pueda aplicar a todos los alumnos y que les sirva de igual manera. Como ya sabemos, no hay dos alumnos iguales. Dentro del aula, el profesor debe estar atento a cuáles son los intereses e inquietudes de sus alumnos, cómo perciben su manera de enseñar o qué maneras se ajustan a la manera de aprender de su grupo de alumnos.

Me gustaría compartir con vosotros estos dos vídeos que, aunque no hablen de la desmotivación como elemento principal, lo tratan relacionándolo con la falta de creatividad dentro de las aulas. Es claramente una crítica hacia el sistema educativo y como el mismo no parece atender a las necesidades y preocupaciones de nuestros alumnos.

Me gustaría acabar esta entrada con una pregunta que invite a la reflexión: como docente, ¿estoy teniendo en cuenta las habilidades, capacidades, intereses y preocupaciones de mi alumnado? Muchas veces se echan balones fuera con la excusa de «le cuesta concentrarse» o «esta asignatura se le da mal porque no le gusta». ¿Son realmente estos los motivos?

Referencias bibliográficas y artículos de interés

  • Gutiérrez, J. M. (2008). ¿Cómo reconocemos a un buen maestro? Revista Mexicana de Investigación Educativa, 13(39), 1299-1303.
  • Graham, S. y Weiner, B. (1996). Theories and principles of motivation. Handbook of Educational Psychology, 4, 63-84.
  • Marchesi, A. (2014). Qué será de nosotros, los malos alumnos. Alianza Editorial.

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