Importancia del docente motivador

El docente, aunque no es el único factor que tiene influencia sobre la motivación, es de los más importantes. Puede incluso, a ser el factor determinante sobre la preferencia e interés puesto sobre una asignatura. La motivación no debe ser un concepto que se trabaje solamente al comenzar el curso, sino que debe permanecer en el tiempo. El docente tiene que encontrar un modelo de equilibrio que contribuya a que todos los alumnos se sientan motivados.

La práctica de la docencia se realiza con y sobre el alumnado, por lo que las relaciones interpersonales representan una parte importante de la misma como variable del clima del aula, que contribuye a facilitar el proceso de enseñanza-aprendizaje.

El docente

El docente es la figura clave que puede influenciar directamente en la motivación de sus alumnos, para que tengan mayor interés en sus tareas y metas académicas. Un elemento esencial para conseguir que la influencia sea real y efectiva lo constituye el tipo relación y de comunicación que va creando con sus alumnos.

Aunque cada docente tiene su propia estructura de la personalidad y su estilo psicopedagógico único, hay algunas actitudes comunes que sirven para lograr que el alumnado sienta más interés en la materia y motivación para avanzar en su estudio, tanto para llegar a una meta, como para encontrar y mantener la energía necesaria para seguir y profundizar en su conocimiento.

Importancia de la motivación del docente

La motivación del docente es la primera condición necesaria (aunque no suficiente) para motivar a sus alumnos. Un docente motivado influirá en su entorno y se notará en todas sus acciones, sobre todo en la práctica de su oficio.

Solamente un docente entusiasta y que ama la docencia será capaz de transmitir pasión por la materia, explicar la utilidad y aplicabilidad de los conocimientos que está transmitiendo, así como las interconexiones con otros saberes. Su entusiasmo se transmitirá en el aula, mejorando el clima y contribuyendo a construir e intensificar la motivación del alumnado.

Además de las funciones inherentes de la docencia tradicional, saber captar y mantener la atención y la curiosidad intelectual del alumnado y saber motivar es lo que hace la diferencia entre lo que comúnmente se llama “un buen docente” y uno que eligió esta profesión no por vocación, sino por otras razones ajenas de lo que la enseñanza efectiva y de calidad requiere.

¿A qué nos referimos cuando hablamos del «buen docente»?

El concepto de “buen docente”, implica una serie de características personales. Gutiérrez (2008) plantea algunas, entre las cuales: tiene un concepto positivo de sí mismo y de su trabajo; se encuentra orgulloso de estar promoviendo y fortaleciendo el desarrollo físico, intelectual, afectivo, social y moral de sus alumnos; tiene expectativas positivas de sus alumnos; es humano, amigable y comprensivo; sabe construir un ambiente agradable y estimulante; tiene confianza en la capacidad de todos sus alumnos y logra que todos ellos progresen y encuentren su lugar adecuado en la sociedad; estimula a sus estudiantes para que lean y estudien de manera independiente, y siempre les da la oportunidad expresarse; es paciente, tiene sentido del humor, pero nunca inhibe a un alumno, nunca lo ridiculiza.

El papel del docente es, desde el punto de vista de la motivación, conseguir que el alumnado confíe cada vez más en sus capacidades, que valore y encuentre placer en las actividades educativas y que alcance los objetivos de aprendizaje. En definitiva, fomentar un entorno de autosuperación de los alumnos.

Importancia de la formación del docente

Además de estar motivado, el docente necesita también un alto nivel de formación para activar, mantener y aumentar el nivel de motivación del alumnado. Esto conlleva que, adicional a una sólida formación inicial, el docente tiene que estar él mismo en una permanente búsqueda del saber, en un eterno proceso de aprendizaje, completando y actualizando siempre su formación.

El docente, como principal responsable del clima del aula, necesita detectar y comprender también el contexto en que se produce la motivación o, por el contrario, la desmotivación.

Componente afectivo del docente

Becerra y Reidl (2015) defienden que la afectividad generada por el profesor en el aula constituye también un elemento a tener en cuenta en la motivación del estudiante:

  • el tono de voz empleado, la retroalimentación positiva,
  • el reconocimiento de una buena tarea, la cercanía con la que habla con los alumnos,
  • favorecer la participación de los alumnos en clase,
  • el fomento de la autonomía y participación de los estudiantes en la toma de decisiones en el aula o la actitud.

Referencias:

Becerra, C. E. y Reidl, L. M. (2015). Motivación, autoeficacia, estilo atribucional y rendimiento escolar de estudiantes de bachillerato. Revista Electrónica de Investigación Educativa, 17(3), 79-93.

Gutiérrez, J. M. (2008). ¿Cómo reconocemos a un buen maestro? Revista Mexicana de Investigación Educativa, 13(39), 1299-1303.

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